La rutina de lavado, secado y almacenamiento que protege un pañuelo de seda o cachemira — vale la pena compartir con cada cliente.

Un pañuelo de seda bien hecho durará décadas si se cuida adecuadamente. Aquí está la rutina que recomendamos a los minoristas que transmitan a sus clientes.
Lave la seda a mano en agua fría con un detergente suave apto para seda. Nunca lo retuerza ni lo escurra. Para cachemira, use un lavado especial para cachemira o lana. En caso de duda, limpie en seco — especialmente en piezas estampadas donde los tintes pueden correrse.
Enrolle el pañuelo en una toalla limpia para eliminar el exceso de agua, luego extiéndalo plano para secar lejos de la luz solar directa. Nunca seque en secadora la seda o la cachemira — el calor encoge y apaga la fibra.
Guarde los pañuelos planos o enrollados sin apretar, nunca en una percha (que estira la tela). Mantenga la seda alejada de perfume, laca para el cabello y joyas afiladas, que pueden engancharse o manchar.
Planche la seda a la temperatura más baja, ligeramente húmeda, por el revés. La cachemira rara vez necesita planchado — use vapor en su lugar.
Agregue una tarjeta de cuidado de una línea a cada pañuelo que envíe, y convierte una rutina de cuidado en un toque de marca — podemos imprimir una dentro de cada muestra o pedido al por mayor. Abastezca las fibras adecuadas en seda y cachemira.
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